5º Encierro de Navalcarnero. Toros de la Asociación.
Por segundo año consecutivo, la Asociación Taurina Encierros de Navalcarnero cerraba el ciclo de encierros y ponía fin de esta manera a una semana de toros en nuestro municipio. Nuevamente, nuestros soci@s habían elegido mediante sistema de votación, dos ejemplares de la ganadería de Monteviejo (encaste Vega-Villar), propiedad de Victorino Martín, que regresaba a nuestras calles, después del buen juego ofrecido el año anterior por el toro "Lunapobre". Hasta el sábado 13 de septiembre pasó mucho tiempo. Los dos toros, Pasodoble-1 y Cotilleo-10, ambos del guarismo 1, fueron reseñados tras las votaciones en el mes de noviembre de 2024..., diez meses de larga espera. Dos ejemplares muy distintos entre sí, ya que Pasodoble, provenía de la rama de Sánchez Cobaleda, vía Barcial, y Cotilleo, de la línea Encinas, vía Herederos de Fco. Galache. Los dos se seleccionaron pensando en el juego que podían ofrecer con el antiguo reglamento, puesto que era el que estaba vigente en el momento de su elección. A la vista está, que es un encaste que cumple en nuestro encierro, con el antiguo reglamento y de igual o mejor manera, con el nuevo, soportando y aguantando las tres pasadas por el recorrido y completando notablemente los 1.860 metros que supone el hacerlo por triplicado.
Pasodoble-1, berrendo en cárdeno y Cotilleo-10, berrendo en colorao en los corrales de las Tiesas de Santa María.
A las 20:00h estallaban los cohetes que anunciaban el comienzo. Las calles estaban a rebosar, la expectación era máxima por ver a los dos patasblancas de Monteviejo. Navalcarnero es el toro en la calle y el encierro de Navalcarnero, es precisamente eso, toros en la calle. Salía en primer lugar Pasodoble-1. Tardó cincuenta o sesenta metros en enterarse de donde estaba e hizo lo que todos esperábamos que hiciera, pararse. Antes de llegar al pozo sacó el radar y aquello comenzó a coger la frecuencia correcta. El toro regaló quince minutos de puro frenesí. Rematando y buscando detrás de las talanqueras. Repitiendo en varias ocasiones a los cites de la chaqueta, como si de un recibo de capote se tratara, y persiguiendo y enfilando en las rodadas. Es difícil hablar de bravura sin que haya un caballo y un puyazo, porque la bravura se mide en el peto, el castigo de la puya y lo que hace el toro en ese instante cuando le meten las cuerdas. Un toro en una capea, en una calle con arena, que acude con la cara alta, que no se le obliga, que no se le exige, ni somete, no puede calificarse su bravura, ya que, la bravura es crecerse ante el castigo. Cualquier toro medio decente, cumple en una capea o en un concurso, e incluso parece tener una condición que no tiene, porque realmente no se está empleando, ni está recibiendo castigo, ni se le está exigiendo de verdad. Por eso a nosotros, haciendo las cosas con respeto, sin abusar y dándole sus tiempos, nos gusta que se aprieten a los toros en la calle, aunque sea asfalto, porque es algo que se puede asemejar, salvando evidentemente las distancias, a un puyazo. El roce con el asfalto, el escurrirse, caerse y sentirse perdedor en el lance, el desengaño de golpear una y otra vez en una talanquera, etc, puede ser psicológicamente lo que más se acerque a chocar con un caballo acorazado de 800kg que es inamovible para un toro y sentir el castigo de la vara de picar. Como decíamos, tuvimos quince minutos donde el toro iba con todo y a todo, no se reservaba nada, típico de su procedencia este comportamiento. Llegó al pozo y protagonizó otros diez minutos de pura emoción. Arrancadas, rodadas, juegos alrededor del pozo, quiebros con chaqueta..., el toro era un no parar. Nos llamó muchísimo la atención donde colocaba la cara, humillaba infinito y su comportamiento enrazado y encastado en todo lo que hacía. La casta es el afán de combatir. El radar de la inteligencia como era lógico, se le había activado, característica igualmente del encaste, y Pasodoble empezó a desarrollar su personalidad. Lo fue poniendo difícil. Se tomó la decisión de bajarle hasta la plaza sin bueyes para que la gente disfrutara de la estampa del animal sin los mansos a su alrededor. El protagonista tiene que ser el TORO.
Luis y nuestro socio Liaño rodando con un simple cartón. La humillación del toro era infinita. Fotos del socio José Luis Sanz.
Una vez en la plaza se decidió que volviera a salir. ¡Cómo no iba a salir el toro a la calle con lo que hemos luchado por ello! Salió ahora sí, acompañado por la parada de cabestros. Hizo una bonita carrera de subida. A la bajada, en el último momento y en el último hueco que podía ocurrir..., ocurrió, que el toro sintió el alivio de la tierra tras más de cuarenta minutos en la calle y se quedó allí diciendo <<ahora me toca a mí>>. Y aquí hacemos otro alto. La Asociación compra los toros para el encierro, que como hemos dicho al inicio, el encierro de Navalcarnero es la calle. El toro es uno y como es lógico no se puede dividir en siete puntos del recorrido a la vez, ni se puede manejar con un control remoto. El que espere ver un concurso de recortes lo tiene muy sencillo, normalmente, por delante de nuestro encierro se programa un concurso de recortes, con las entradas muy económicas e incluso de cortesía con la compra del abono de la feria taurina. Ahí se pueden ver todos los saltos, piruetas, etc. Pasodoble estuvo una hora en la calle porque la aguantó y Cotilleo estuvo media hora porque fue lo que aguantó, si hubiera admitido una hora, la hubiera estado también.
Continuamos, Pasodoble, lo puso complicado en sus terrenos y hubo que sacar a todos los mansos disponibles para poder conducir al toro a la plaza para su enchiqueramiento. Y allí que entró Pasodoble, comandando la manada como no podía ser de otra manera.
Con la caída de la noche le tocaba el turno a Cotilleo-10. De nuevo la respuesta esperada por el Vega-Villar de Monteviejo. Rápidamente, el toro se entera de donde se encuentra y comienza la fiesta. Remates, rodadas, quiebros de chaqueta por la primera parte de la calle Alemania hasta su llegada al pozo. Aquí, también se emplea el toro, pero tiene un problema, su hermano había dejado el listón muy muy alto anteriormente. El toro repite, pero el celo, la codicia, y la casta es inferior a la de Pasodoble. Mayor nobleza, propia de la rama Galache. Tiene una movilidad más informal y menos fijeza, lo que le lleva a completar el recorrido más rápido. Se le vuelve a sacar a las calles y llega hasta el camión de suelta. Allí de nuevo se le aprieta al de Monteviejo, que se entrega de verdad y responde sin amilanarse, señal de que casta también atesora. Cuando vemos que nos podemos estar pasando de tiempo con él, se decide guiarle rumbo a la plaza de toros para su posterior capea. Por el camino da lugar a protagonizar alguna carrera vistosa en la segunda parte de la calle Alemania y la zona del Caño de San José.
Una vez enchiquerados los dos animales se dio inicio a la capea. En primer lugar saltó al ruedo Pasodoble. Hubo mucho respeto hacia el toro debido a las dificultades que fue desarrollando durante el encierro. Sorprendentemente, cuando le presentaron la chaqueta acudió con prontitud, franqueza, transmisión y nobleza. En los medios se plantaron Luis, nuestros socios Liaño y "Ministro", para darle a Pasodoble unos chaquetazos importantes, quedando el toro fijado en el centro del ruedo después del lance. Allí había toro, y ellos lo demostraron, alguno hasta repitió la suerte. El depósito de la casta estaba lleno.
Al que se le fue agotando ese depósito de casta fue a Cotilleo. Esa movilidad informal y menos fijeza demostrada en la calle, se tradujo en el ruedo en distracción y salir suelto de los lances. Se vino algo "arriba" con el paso de los minutos y se pudieron presenciar varios recortes y algún chaquetazo.
Terminó la tarde con la satisfacción de haber rememorado un encierro como los de antes, donde los toros duraban horas en la calle e imponían respeto por su trapío y comportamiento. Además, los dos toros cumplieron con buena nota, destacando como hemos argumentado el encastado y enrazado comportamiento de Pasodoble, que fue de notable.
La noche continuó en la Plaza de Segovia, donde recuperamos fuerzas tomando unas cervezas y haciéndonos la tradicional foto de despedida.
PD1: Agradecer como siempre a tod@s los socios y patrocinadores su fidelidad y colaboración, ya que gracias a vosotros, es posible la celebración de este 5º encierro de carácter extraordinario con dos toros del trapío que nuestro pueblo merece.
PD2: Agradecer al Ayuntamiento de Navalcarnero por facilitarnos el poder elegir como y cuando celebrar nuestro encierro. Tampoco nos olvidamos de las facilidades dadas para celebrar el otro evento en las fiestas, la Cagada del Manso, gracias.
PD3: Gracias a todos los aficionados que vinieron a disfrutar, tanto como espectadores, como participantes en el encierro.
PD4: Dar las gracias todos los que nos habéis hecho llegar contenido multimedia para las redes sociales. Hay vídeos con 500.000 reproducciones que son la mejor publicidad posible para nuestra Asociación y encierros.
PD5: Dar las gracias a Félix Majada, mayoral de Victorino por el manejo y la preparación de los toros.
Navalcarnero, 1 de octubre de 2025.
La Junta Directiva.
/image%2F0201874%2F20251001%2Fob_928c4e_whatsapp-image-2025-10-01-at-16-44-27.jpeg)
/image%2F0201874%2F20251001%2Fob_84575f_whatsapp-image-2025-10-01-at-16-44-26.jpeg)
/image%2F0201874%2F20251001%2Fob_8390d8_whatsapp-image-2025-10-01-at-18-02-04.jpeg)
/image%2F0201874%2F20251001%2Fob_6ad6f3_whatsapp-image-2025-10-01-at-16-44-26.jpeg)